
Una iniciativa desarrollada en la Región de Ñuble busca dar nueva vida a un recurso tradicionalmente desechado por los productores ovinos, transformándolo en un insumo agrícola sustentable y de alto valor para los cultivos.
La comuna de San Carlos, en la Región de Ñuble, está marcando un precedente en innovación agroecológica gracias a un proyecto pionero de pelletización de lana de oveja, una alternativa que permite convertir este material en un biofertilizante natural con múltiples beneficios para la agricultura.
La iniciativa se desarrolla en el sector de Huaipemo y es liderada por la agricultora Blanca Ortiz, con el respaldo de Prodesal San Carlos. El proyecto busca aprovechar la lana ovina que tradicionalmente era considerada un residuo o tenía escaso valor comercial, transformándola en un producto capaz de mejorar la fertilidad de los suelos y aportar a una agricultura más sostenible.
Un fertilizante natural de liberación lenta
La lana de oveja posee características que la convierten en un excelente insumo agrícola. Entre sus principales aportes destacan nutrientes esenciales como nitrógeno, potasio y azufre, elementos fundamentales para el crecimiento y desarrollo de las plantas.
Además, al ser procesada en forma de pellets, permite una liberación gradual de nutrientes, reduciendo pérdidas por lixiviación y mejorando la eficiencia del uso de fertilizantes.
Otro aspecto relevante es su capacidad para retener humedad, ayudando a mantener una mejor disponibilidad de agua en el suelo, especialmente importante en escenarios de sequía y cambio climático que afectan a gran parte de las zonas agrícolas del país.
Economía circular en el mundo rural
El proyecto se enmarca en el convenio de colaboración entre la Municipalidad de San Carlos e INDAP, promoviendo principios de economía circular mediante la reutilización de residuos provenientes de la producción ovina.
Esta experiencia demuestra cómo materiales subutilizados pueden convertirse en nuevas oportunidades productivas para pequeños agricultores, generando valor agregado y reduciendo impactos ambientales.
La iniciativa también contribuye a disminuir la acumulación y eliminación de residuos agropecuarios, fomentando prácticas más amigables con el medio ambiente y fortaleciendo la sustentabilidad de los sistemas productivos rurales.
Experiencias internacionales respaldan la tecnología
En países como Alemania, Austria, Reino Unido y Nueva Zelanda, los pellets elaborados con lana ovina han sido utilizados con éxito en horticultura, viveros, frutales y jardinería. Diversos estudios han demostrado que este material puede mejorar la estructura del suelo, favorecer la actividad biológica y reducir la frecuencia de riego gracias a su elevada capacidad de absorción de agua.
Estas experiencias posicionan a la iniciativa desarrollada en San Carlos como un ejemplo innovador que podría replicarse en otras regiones ganaderas de Chile.
Una oportunidad para la agricultura sustentable
La valorización de la lana de oveja representa una alternativa concreta para avanzar hacia una agricultura más eficiente y respetuosa con el medio ambiente. Al mismo tiempo, abre nuevas oportunidades de negocio para productores ovinos que históricamente han enfrentado dificultades para comercializar este recurso.
Con proyectos como este, el sector agrícola chileno continúa explorando soluciones innovadoras que combinan sustentabilidad, economía circular y desarrollo rural, generando beneficios tanto para los agricultores como para el medio ambiente.

Deja un comentario